Hoy he leído un artículo muy interesante vinculado con varios posts que he escrito. El más reciente el de los compartimientos,pero también con otros anteriores, el que hablaba del amor líquido de Zygmunt Bauman.
¿ Y de que habla el articulo en cuestión ? Habla de las amistades, de las relaciones entre personas. Utiliza dos situaciones, análogas, para explicar un comportamiento humano muy habitual. No es criticable… es muy utilizado . La primera situación habla del despido silencioso. Es una forma de desprenderse de un trabajdor cuando no encaja y, la empresa , no quiere, no puede o no le interesa abordarl su desvinculación. y lo aísla hasta que el propio trabajador decide desvincularse. Es como invitar a salir por tu cuenta. No lo juzgo. No es mi objetivo en este post. El artículo compara esa práctica, de espido silencioso , con las relaciones de amistad. Cuando eres amigo o tienes una amistad y por alguna razón ya no te interesa, no te aporta… no te suma … ( os acordáis.. el egoísmo relacional que yo hablaba)
El articulo .. escrito por Marga Durà…. de La Vanguardia del 31 de agosto de 2026
Habla de estas dos comparaciones … de ese acto de querer dejar sin querer afrontar. Muchas veces ponemos en cuestión está práctica, sobre todo cuando nos lo hacen. La criticamos y no la justificamos. La famosa procrastinidad relacional…la desidia en afrontar situaciones embarazosas que nos violentan y generan … cortisol. Es más fácil… dejarlo estar, que se vaya apagando , pudriendo .. hasta que se enfría y se desvanece. No lo juzgo. Hay trozos interesantes ….
Este concepto ha saltado al campo de las amistades y describe situaciones en las que no apetece cogerle el teléfono a un amigo, contestar un mensaje o quedar para tomar un café. Sin discusiones ni escenas. No hay más razón que una densa mezcla de aburrimiento, falta de conexión y pereza. Esa persona que en otro tiempo tuvo un valor en la vida de su amigo, ahora, hablando en plata, se ha convertido en alguien prescindible. Los pretextos pretenden que sea ese individuo quien ceje en su empeño de reavivar la conexión. Y que lo haga, prácticamente, leyendo la mente, pues no se quiere invertir tiempo o incomodidad en dar explicaciones. En muchas ocasiones se da la callada por respuesta. En otras, la interacción se convierte en mensajes superficiales para felicitar las fiestas navideñas o los cumpleaños. Puede que el sentimiento de culpa acompañe al que ha hecho mutis por el foro o que la herida aflore en el que se quedó sin respuesta. Esta situación es triste, pero terriblemente humana.
Las amistades y las relaciones de amistad como explica también el artículo son como un ente, vivo. Tienen vida propia. Van y vienen en función del momento vital que tienes en la vida. a dicen que amigos de verdad, qu se mantienen , son pocos y hay que cuidarlos… pero a veces no se dejan. Si tienes o has tenido una vida «rica» en experiencias y vivencias, el número de personas que han pasado ( y pasarán) por tu vida son muchas. Son amistades o más bien relaciones de amistad que, de forma puntual y durante un periodo más o menos largo han formado parte de tu vida. Quizás has tenido unas vivencias únicas e irrepetibles que merecen recordar… pero como todo, tu vida evoluciona ( o la de ellas) y no siempre es posible mantenerlas vivas y activas de igual forma. De hecho no tiene sentido ir viviendo cosas del pasado … el famoso … pasar página.
En el artículo habla de …
Uno de los casos más habituales es el de las amistades coyunturales, las que se forjaron en un momento concreto de la vida en el que se compartió una situación pareja: la maternidad, la universidad, la separación… Son amistades auténticas —este punto es importante: todas lo son aunque se acaben— que pueden adaptarse al cambio de circunstancias o pueden dejar de tener sentido en otro trance vital. “Cuando varían nuestras necesidades, nuestros valores, nuestro ritmo de vida o la manera en que entendemos al otro, puede aparecer esa distancia interna”, advierte Severino.
“Nos cuesta aceptar que una amistad pueda transformarse, enfriarse o terminar sin que haya un conflicto. Parece que si alguien fue importante en nuestra vida, debería serlo para siempre y de la misma manera, y eso no es así. Podemos querer mucho a una persona y al mismo tiempo ya no tener la misma intensidad, la misma frecuencia o el mismo tipo de vínculo”, comenta Silvia Severino, psicóloga y autora de Ya se te pasará y otras formas de ignorar lo que sientes (Editorial Vergara, 2026).
Son muy interesantes las reflexiones del artículo… no puedo estar más de acuerdo. Tal y como explica yo en mi post, a veces nos expulsan o nos aislan en nuestors compartimentos. Si no aceptas esa situaci´n, es cuando te genra esa sensacion de enfado, de incomprensión… el artículo tambien lo comenta
Uno de los casos más habituales es el de las amistades coyunturales, las que se forjaron en un momento concreto de la vida en el que se compartió una situación pareja: la maternidad, la universidad, la separación… Son amistades auténticas —este punto es importante: todas lo son aunque se acaben— que pueden adaptarse al cambio de circunstancias o pueden dejar de tener sentido en otro trance vital. “Cuando varían nuestras necesidades, nuestros valores, nuestro ritmo de vida o la manera en que entendemos al otro, puede aparecer esa distancia interna”, advierte Severino.
Otra amistad que tiene los días contados es la que ha adquirido una deriva repetitiva en la que uno de los dos sale perjudicado. Por ejemplo, las personas que se quejan en exceso y que escuchan en defecto generan relaciones cansinas y poco recíprocas. La demanda de atención desde la crítica o el reproche también genera una saturación emocional.
Aqui también habla de cosas que yo mismo he explicado numerosas veces. Cuando una amistad se vuelve tóxica…. o las que se quejan y rayan. Es muy curioso como se pagan las relaciones. Curioso.
Mis conclusiones
De una manera u otra todos hemos sufrido o hemos hecho sufrir alguna situación de estas. El secreto que siempre digo es la aceptación por encicma de la compresión, es decir , es más fácil aceptar que se acabó más que entender los motivos que llevaron a ese fin. Tampoco tiene mucho sentido urgar en la herida, a veces es tan solo aceptar que los caminos se separan. Lo que si hay que hacer es dejar el rencor del «dejado» de lado. Agradecer todos y cada uno de los momentos buenos que hubo y recorarlos con alegría. Los tiempos pasados no volverán i tienen porque ser mejores que los futuros. De hecho diria que siempre son mejores los que viviremos porque es señal que estamos vivos… y de eso se trata, no ?
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